Quería ser gurú, pero me quedé en esto
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¿Te fías de tus “amigos” en Facebook?
Aug 21st
Hace un par de días Facebook presentó su nueva aplicación de geolocalización. Se llama Places (Lugares en español) y entre otras cosas permite geotiquetarte a ti mismo y a tus amigos. De momento sólo está activo el servicio en EE.UU., pero lo curioso es que ya he visto en muchos blogs instrucciones para que no puedan revelar dónde (y con quién) estás. Es decir, la venda antes que la herida.
Este caso resume muy bien cuál es la actitud de cada vez más personas en esa plataforma. Da la sensación de que cada vez nos fiamos menos del uso responsable de sus funciones por parte de algunos de nuestros amigos y de sus consecuencias sobre nosotros. Eso lo demuestra también el hecho de que cada vez más gente que conozco tenga el muro cerrado para impedir que nadie pueda publicar en él o que haya deshabilitado la opción de que terceros puedan etiquetarle en fotos.
Como fenómeno es interesante, porque nos lleva a deducir que asumimos que dejar nuestra imagen o privacidad en manos de algunos amigos es lo peor que podemos hacer. Vivimos en un momento de pendulazo extremo, al que hemos llegado desde el miedo por dejar cualquier rastro en internet que había hace unos años. Ahora nos encanta decir qué somos, qué hacemos, qué queremos y revelar detalles de nuestra vida que seguramente nunca hubiéramos pensado en publicar hace un tiempo.
En un mundo ideal todos nuestros amigos o contactos de Facebook serían conscientes de la privacidad de cada cual es algo que hay que respetar por encima de todo, y te preguntarían si pueden subir esta foto en la que tú apareces o si pueden mencionar que están en un determinado lugar contigo. Pero esa etiqueta no existe en las redes sociales, donde ser amigo o frecuentar a una persona que esté encantada de contar su vida puede significar que revele cosas que te afecten por proximidad.
Recuerda que tu imagen es tuya, y tú eres el primer interesado en mantenerla tal y como quieres que sea. Y si un amigo influye negativamente en ella aunque sea con la mejor intención del mundo, tienes que actuar. Así que recomiendo pedir que no suban fotos tuyas a no ser que las hayas visto previamente, y por supuesto que nadie diga que está contigo en un lugar sin haberte consultado antes. Ya tenemos bastantes problemas en la vida real como para crear otros en entornos virtuales, ¿no crees?
¿Tienes miedo a tus lectores?
Aug 19th
Juguemos a las diferencias. No a las siete, en esta ocasión nos basta con una muy evidente. Echa un vistazo al comunicado que emitió la Cadena SER contra la COPE, y al que esta última publicó hoy para defenderse de esa acusación. Ambos están en las respectivas páginas de cada emisora. ¿Qué ves de distinto? Exacto. Sabía lo que adivinarías rápido. La SER no tiene activados los comentarios sobre su nota, mientras que la COPE sí permite opinar sobre ella.
¿Qué nos muestra esto? Pues en mi opinión, que en la SER no están convencidos de lo que han hecho y de lo que les va a suponer en términos de audiencia y reacción de lectores de la web. El comunicado en sí es realmente soberbio y miserable con quienes han aupado a la cadena al liderato absoluto en todas las franjas horarias durante los últimos 16 años. Los denomina “individuos” y en algún párrafo da la sensación de que lo que la COPE se lleva eran ya en parte desechos de la SER.
Si no opinan aquí, lo harán en otra parte
Al margen de opiniones personales, lo cierto es que cerrar los comentarios de una pieza publicada en un medio digital supone impedir que los lectores expresen su opinión sobre ella. Y si en la SER lo han hecho es porque parecen tener la sensación de que la acogida de la nota no iba a ser nada buena. La experiencia del comunicado que publicaron hace unos meses con su versión de la salida de Paco González debió de dejar huella en la casa, ya que los comentarios críticos llegaron en masa.
Pero en cualquier caso es un poco absurdo pensar que la gente no va a opinar porque no pueda hacerlo en la misma página que contiene la pieza polémica. Es como creer que no va a llover en ninguna parte porque en mi parcela tengo puesto un toldo. Lo que los lectores no pudieron decir en esa misma nota lo han hecho en Twitter, Facebook o en blogs o medios que han reflejado ese comunicado o han hablado de él. Y aparte de al contenido discutible de la nota, se han referido a la imposibilidad de decir lo que pensaban en la página de la SER.
La radio que no te escucha
Desde que sucedió lo de Paco González he pensado que en todo este asunto hay un par problemas de difícil encaje: por un lado está la propia actitud de la empresa, que ha sido bastante arrogante con sus trabajadores, y eso es algo difícilmente defendible por un community manager en cualquier plataforma donde tenga que afrontar críticas y expresar la visión del medio. Los responsables de la cadena no han sido conscientes de la repercusión que iban a tener o estaban teniendo sus decisiones, a pesar de que se trata de un medio de comunicación.
Y eso nos lleva a otro ángulo interesante, al hecho de que una radio comercial líder en audiencia sólo parezca interesada en los oyentes cuando se trata de contarlos en el EGM o cuando se piden llamadas en los programas. Ahí el productor filtra lo que le parece oportuno y lo que sale en antena es por lo general algo muy presentable y poco crítico. Resulta paradójico que la cadena más escuchada del país, que pertenece además al grupo mediático más importante, se mueva con tanta torpeza en la realidad de los medios sociales, donde están sus oyentes.
Duelo en la radio y en internet
Pero lo mejor está por venir. El próximo 27 de agosto se alza el telón de la temporada deportiva, con el Mundial de Baloncesto, la Vuelta Ciclista a España y otras competiciones. Y SER y COPE comienzan el duelo más esperado, tanto en la radio como en las plataformas sociales. Viejos amigos y antiguos camaradas pasan a ser competidores directos.
Ahí veremos la medida de la fidelidad, la crítica o el apoyo de los oyentes. Y sabremos qué lección han aprendido unos y otros. De momento la COPE está recibiendo una corriente de simpatía sin precedentes (a pesar de que ha fichado a mucha gente teniendo un ERE en marcha, algo muy llamativo), mientras que la SER navega por críticas cada vez más duras y abiertas.
Habrá que ver si la situación se mantiene durante los próximos meses, y si influye en los datos de audiencia de próximos EGM. Muchos de los periodistas de ambas cadenas son ya usuarios activos de Twitter, por ejemplo, y la cuota de morbo ante posibles directas o indirectas jugosas está en el aire. Sólo por eso ya merece la pena que empiece a rodar el balón.
Community manager con complejos
Jul 10th
Me resulta difícil dar consejos. Decirle a alguien lo que creo que debería hacer supone asumir una responsabilidad en las posibles consecuencias de que me haga caso. Y soy un tipo suficientemente humilde como para pensar que siempre hay gente más y mejor preparada para ello, pero sobre todo con muchas más ganas de realizarse influyendo sobre lo demás.
Esto viene a cuento de que en las últimas semanas he recibido varias peticiones de diferentes personas que quieren acercarse al mundo del community manager, y pretenden que yo les oriente. Yo tengo bastante más por aprender que por enseñar en esta ocupación, profesión o desempeño, como cada cual lo quiera llamar. Y por eso siempre digo lo mismo, que pongo a disposición de quien sea la experiencia adquirida en este tiempo, que no me hace ni un experto ni un especialista. Ya hay otros que van por delante con esa tarjeta.
En todo caso, este trabajo tiene tantas condiciones específicas como el lugar en el que tengas que desarrollarlo. Yo trabajo en un medio de comunicación, que no es lo mismo que una agencia o una empresa que fabrica zapatos. Mi función no es vender nada, sino dirigirme a gente que busca una fuente informativa en la que confiar para leer, ver y descubrir historias que le importan. Y también hacer que ese medio sea abierto a quienes quieren ser escuchados, a los críticos, a los puntualizadores, a los que tienen algo que decir.
Así es como definiría yo lo que hago a grandes rasgos, sin entrar en detalles aburridos o técnicos, y sin darme más importancia que la que realmente tengo como correa de transmisión entre un medio y el público, el que es y el que podría ser.
Pero lo curioso de todo esto es que a veces me dicen que esto tiene pinta de ser muy divertido, y que debe de ser genial que a uno le paguen por estar todo el día en Facebook o Twitter. He escuchado varias veces frases del tipo: “yo lo hago y no veo un duro”. Hay quien piensa que este trabajo es un chollo y que se basa en hablar como colegas a clientes o usuarios, en poner iconos de caritas sonrientes y estar todo el día intercambiando mensajes más o menos divertidos, bien intencionados o pelotilleros con los gurús del ecosistema en el que vivimos y trabajamos en internet. Y eso sin contar con eventos, trinques y otras ferias de exhibición propia ocultas bajo la excusa de “socializar”, “desvirtualizar” y términos similares.
Supongo que yo trato de tener una visión más profesional del asunto, más analítica y menos coctelera. En mi opinión, que para eso la tengo y la cuento sin problemas, estamos atravesando una época de desorientación lógica en torno a este trabajo. Dar respuestas o escuchar lo es lo mismo que ser condescendiente; ser amable no es lo mismo que poner
en cada mensaje; ser cercano no es lo mismo que pasar por ser amiguete; hablar con claridad no es lo mismo que usar jerga callejera… Así lo veo yo y así trato de actuar. Porque algunos complejos no vienen mal para hacer este trabajo.
Economía de la atención y amigos 2.0
Jun 21st
¿Te has parado a pensar en a cuánta gente sigues en Twitter? ¿o en cuántos “amigos” tienes en Facebook? Haz la cuenta y luego piensa si realmente tienes tiempo, paciencia o ganas de leer todo lo que publica cada una de esas personas. Esa reflexión la hacemos todos antes o después, porque las relaciones virtuales van en aumento, mientras que nuestra capacidad de atención sigue siendo la misma. O lo que es igual, tenemos que repartirla entre cada vez más gente.
Cuando entré en este mundo, sin saber que me acabaría dedicando profesionalmente a esto, mi primera idea fue establecer muchos contactos relativos a las áreas en las que estaba interesado. Lo cuantitativo por encima de lo cualitativo. Pero llegó un momento en el que me vi desbordado por la cantidad de información, más o menos interesante, que esa gente generaba a cada instante. No era capaz de seguirla y eso me creaba una cierta frustración, algo parecido a lo que me sucedía antes al consultar mis hilos RSS.
Por eso la siguiente etapa fue la del análisis del uso que hago de estas plataformas, y la elección de personas a las que seguir / tener o no. Es tan sencillo como reconocer que no das abasto para prestar atención a determinado número de personas y necesitas adaptar el número a tu capacidad. Es una labor que requiere tener claro para qué estás en cada sitio, qué esperas que te aporten las personas a las que sigues / tienes ahí, y actuar en consecuencia, bajo algunas ideas claras:
- Si alguien hace lo mismo en Facebook y Twitter, no necesito tenerlo en ambas plataformas.
- Si durante un tiempo no leo nada que me interese de alguien, es mejor dejar de seguirle. No es nada personal, sólo ganar espacio y tiempo para quienes sí me aportan cosas. Cada cual enriquece y se enriquece a/con personas diferentes, y no seguir o tener a una sólo indica que a ti concretamente no te interesa lo que dice, personal o profesionalmente. Nada más.
- Si enchufas un rss a Twitter o a tu página tienes que estar aportando algo realmente bueno y complementarlo con actividad humana. De otra forma, parece que simplemente estás buscando una audiencia cuya opinión ni siquiera te interesa. Huyo de eso.
- Si veo que en Facebook me agrega alguien que tiene 1000 amigos, me pregunto qué voy a aportar yo a esa persona en mitad de semejante masa. Mi teoría es que quienes añaden amigos a partir de determinadas cifras son coleccionistas que pretenden forjarse una audiencia que vea sus publicaciones. Y si eres tú el que recibe una cantidad exagerada de peticiones, quizás deberías pensar en hacerte una página y dejar el perfil para tus relaciones personales.
Como siempre, son reflexiones puramente personales, derivadas de mi experiencia. Si tienes algo que aportar al respecto, te invito a hacerlo a través de los comentarios.
Cosas que aprendí como community manager
Jun 2nd
Llevo algo más de un año trabajando como community manager de lainformacion.com. Puede decirse que llegué a este trabajo como fruto de un voto de confianza por parte de la directora, ya que nunca había hecho nada parecido. Pero supongo que mis ganas de experimentar en redes sociales me estaban llevando a esta labor sin darme cuenta y ella lo descubrió antes que yo.
Con la perspectiva que me dan estos meses de pruebas, aciertos, errores y lecciones, puedo dar alguna opinión fundada sobre el asunto. Eso sí, sin asomo de ánimo de gurusear. No estoy aquí para sentar bases de nada, ni para dar las cinco claves para ser un crack en plataformas sociales, ni siquiera para decir qué es mejor o peor. Lo único que puedo aportar son las conclusiones de este aprendizaje continuo, con el único fin de dar mi perspectiva personal de todo esto tan nuevo y apasionante a la vez. Ahí van:
- El que habla siempre sobre sí mismo, se tendrá a sí mismo como único oyente. En la vida real solemos huir de las personas que cultivan el autobombo hasta el punto de que ellos mismos son su tema de conversación favorito y casi exclusivo. ¿Tendría que ser internet distinto? Evidentemente no. Si pretendes ser creíble, deberías demostrar antes que eres capaz de escuchar. Y eso significa empatizar con los intereses y las sensaciones de los demás. El ruido de “sigue mi apasionante vida” déjalo para los que tienen su público. No creo que sea tu caso ni el mío.
- No molestes. Llámalo spam, si quieres. Decir muchas cosas, muy rápido y de forma indiscriminada a cualquiera persona sólo conduce a que te cataloguen como pelmazo. Tienes muchas cosas por decir. La pregunta es si sabes quién quieres escucharlas y en qué condiciones.
- Es tu foto, pero es mi imagen. Seguro que has tenido algún pequeño conflicto con algún amigo que ha subido a Facebook o Tuenti alguna imagen en la que tú apareces, y nadie te ha pedido permiso para hacerlo. El paradigma ha cambiado de tal modo que lo normal ahora parece vaciar las tarjetas de la cámara directamente en la plataforma social de turno, y luego etiquetar a mansalva a quienes aparecen en ellas. Quizás aquel fin de semana te lo pasaste muy bien, pero no era necesario que todo el mundo se enterara de ello a través de una foto que ni siquiera recordabas que existía. Si son tus amigos, no subirán fotos que comprometan tu imagen.
- No salgo aquí, pero estoy etiquetado. Ya que estábamos hablando de fotos, démosle la vuelta al argumento. Porque quizás no existe ninguna foto en la que aparezcas subida por ahí, pero puede ser que algún amigo te etiquete en alguna otra porque sí. Hace gracia, es divertido o vete tú a saber por qué. Llámalo spam. Si no salgo, no indiques lo contrario. Causas molestias y ruido.
- Tengo un blog, ¿sabes? Es fantástico tener un blog. Te expresas como quieres, das forma a tus pensamientos y a tu perspectiva sobre la vida. A todo el mundo le encanta. Pero eso no quiere decir que necesariamente todos quieran leerlo. No se puede gustar a todos, y quizás tu forma de escribir o los temas que tratas no conectan con parte de tus amigos. No es nada malo. Tú eres libre de escribir lo que quieras y ellos lo son de leer lo que les dé la gana. Y no va a ser diferente por hacer autospam y ocupar la mayor parte de tu actividad en redes sociales con lo que publicas. Si quieres que te lean, escribe mejor. O de cosas más interesantes.
- Rascas mi espalda, rasco la tuya. Reconozcámoslo, este mundo de internet tiende a ser muy pelotillero y endogámico. Es fácil reconocer afinidades a través de reconocimientos como “me ha encantado el post de @fulano, que bien escribe“. Por lo general desconfío de esas publicaciones, no porque crea que el recomendado no está a la altura del detalle, sino porque me parece que la amistad, el entendimiento o el interés tienen más que ver con ella que el ánimo de compartir algo interesante. Como en la vida real, hay círculos conocidos y reconocidos cuyos miembros se promocionan mutuamente. Nada que objetar, pero tenlo en cuenta.
- Gestión avanzada de trolls. Tienen mucho tiempo, tanto como afán de notoriedad. Por eso se prestan a incordiar. Son los trolls, que no tienen que ver con lectores o usuarios críticos y exigentes, que ésos sí que son buenos y realmente útiles. Los trolls no tienen argumentos, ni razones, ni falta que les hace. Está mal y punto. Es una mierda y ya está. De acuerdo. Muchas gracias por participar.
Y bueno, seguro que a ti se te ocurren muchas más cosas que he pasado por alto, o no estás de acuerdo con alguna de las que menciono aquí. Como nunca he pensado tener la razón en todo, estaría encantado de debatirlas contigo. Ahí tienes los comentarios para hacerlo.
Se acabaron las redes sociales para la selección española
May 26th
Ayer escribí para lainformacion.com una pieza acerca de la incertidumbre en el seno de la selección española sobre si los jugadores podían o no utilizar sus perfiles en redes sociales durante la concentración para el Mundial de Sudáfrica. Desde hace semanas se sabía que la intención de Vicente del Bosque era prohibirlas, en parte para evitar posibles problemas que rompieran la armonía del grupo, y en parte para que no hubiera distracciones.
Carles Puyol, que últimamente ha estrenado cuenta en Twitter, salió diciendo en rueda de prensa que a él nadie le había dicho nada sobre el tema. Y un día después ha sido él mismo, junto con el resto de los pocos jugadores que también tienen presencia en estas plataformas, el que ha confirmado que hasta el final del torneo no podrá decir nada más por esa vía.
Ahora cabe preguntarse si la medida tiene sentido o no. Si uno mira la gente que dirige la Federación Española de Fútbol, comenzando por su presidente, se da cuenta de que esa institución vive casi de espaldas a todo lo que huela a medios sociales. Álguien ha debido de hablarles de las redes sociales, porque no me imagino a Fernando Hierro curioseando en Facebook o Twitter. De hecho, me resulta difícil pensar que Hierro pueda colocarse delante de un ordenador.
Y mientras aquí vetamos el acceso de los jugadores al contacto con sus seguidores, en países como Brasil se les da manga ancha para que procedan según su criterio. Han visto lo interesante que resulta que los jugadores puedan establecer lazos con sus fans más allá de los canales rutinarios, y no les parece algo negativo. Todo lo contrario. Y eso que sabemos que por ahí pulula la mujer de Kaká, que acostumbra a utilizar Twitter de forma más bien imprudente.
En fin, que es una lástima optar por primera vez de verdad a un título mundial y que los jugadores no puedan aprovechar estas plataformas para compartir sus vivencias con sus seguidores, para hacerles sentir la dureza del torneo, la emoción de los partidos o la tensión previa a un partido decisivo. Al margen del buen o el mal uso que se haga de ellas, para eso están las redes sociales. Pero en este caso los jugadores ni siquiera han tenido oportunidad para equivocarse y ser reprendidos. Por si acaso, que tuiteen otros. Lo de siempre.
Ese desconocido amigo de Facebook
May 17th
Te veo en Facebook a veces, cuando te haces un hueco entre los demás en el flujo principal y puedo leer alguna de las cosas que escribes en tu estado, o ver algun enlace que compartes. Y siempre pienso lo mismo: ¿quién coño eres? Y lo que es más importante: ¿por qué somos amigos en Facebook?
Entro en tu perfil y curioseo. Lo primero que miro son nuestros amigos comunes, para intentar averiguar la relación que nos une. Veo que son cinco. Pero vaya cinco. No me aportan mucha información, porque son amigos de todo el mundo. Deben de ser gurús, relaciones públicas de una discoteca, o quizás salen en algún programa de Telecinco. Vete a saber.
Después de eso, miro cuántos amigos tienes tú. Tropecientos. Sospecho entonces que fuiste tú el que quiso agregarme. Tal vez seas una de esas personas que colecciona amigos en Facebook de forma compulsiva, con la esperanza de hacerse una agenda o un público interesante para lo que hace en su vida digital. En otro tiempo yo fui algo así. A ver por qué te crees que tengo más de 700 amigos. Si hubiera empezado en esto ahora, con lo que sé, es probable que no tuviera más de 200. Como mucho.
Pero bueno, el caso es que sigo sin saber quién eres. Nada de lo que indicas en tu página de información me aporta muchas pistas. Veo que tienes muchas fotos de saraos, de ésas de muy mala calidad sacadas con el móvil y religiosamente etiquetadas con todas las personas que pasaban por allí. Imagino que el tal Carlos te estará muy agradecido por esa imagen en la que le sacas bebiendo a morro de una botella de Veterano. Y así hasta 600 fotos a cada cual más extraña.
Como eso tampoco me dice nada, veo lo que publicas. Básicamente son entradas de un blog. Y sospecho que es el tuyo. Veo que te dedicas al marketing, o al social media, o a cualquiera de esas disciplinas nuevas de las que han aparecido consultores a porrillo. Quizás sea por eso que nos conocemos, porque eres consultor en alguna parte. Pero la memoria sigue sin dar más de sí. Así que abandono tu perfil y vuelvo a mirar el flujo principal. A veces tengo suerte y veo publicaciones de gente que conozco realmente. Pero tampoco te creas que es muy a menudo.
#pacogonzalez y #disculpaslama, el final de una forma de tratar a los oyentes
May 13th
“Prisa ha recibido un máster de gestión de comunicación 2.0 en las últimas 24 horas“. Este tweet de @reynogourmet @rsalaverria resume muy bien lo que ha sucedido en las últimas horas. Uno de los principales grupos mediáticos del país ha sufrido un revolcón por partida doble a través de las redes sociales, y en ambos casos ha actuado de la peor forma posible. Los daños están aún por ver.
Paco González, un director sin Carrusel
Pero empecemos por el principio. Ayer a mediodía saltó la noticia de que Paco González era suspendido temporalmente como director de Carrusel Deportivo, el programa más escuchado de la radio española. La noticia corrió como la pólvora, gracias a Twitter y Facebook, entre otras cosas. En ambas plataformas empezaron a orquestarse movimientos que se solidarizaban con el periodista, mientras la Cadena Ser daba la callada por respuesta.
A medida que avanzaban las horas, la bola fue haciéndose mayor, con cada vez más reacciones y publicaciones contrarias a la salida de González del programa que ha dirigido en los últimos 18 años. Y entonces la Cadena Ser empezó a dar palos de ciego absurdos, como quitar la imagen del periodista de su web o retirar su nombre de la sección en la que figura todo el equipo. Eso encendió aún más los ánimos de los internautas, que denunciaron estas prácticas. Finalmente, la Cadena Ser emite un comunicado en el que cuenta lo que ya se sabía: no será Paco González el que presente y dirija el Carrusel Deportivo especial que narrará la final de la Europa League que juega (y gana) el Atlético de Madrid.
Entre tanto, publicaciones confusas en Twitter de compañeros del suspendido, menciones de apoyo velado en mitad del programa y otras cosas extrañas que dan a entender un ambiente enrarecido en la emisora. Hay quien habla de cuentas pendientes, mientras que el principal protagonista de la historia no dice nada. Hasta hoy, cuando publica una carta abierta en el grupo de Facebook que se ha abierto para respaldarle y concentra la mayor parte de apoyos. Veremos qué sucede.
Lama y el vídeo que no hizo gracia a nadie
Pero mientras este asunto se iba definiendo, a Prisa le ha explotado otro entre las manos. Manolo Lama, popular periodista de la Ser y de Cuatro, arrancaba la mañana en la cresta de la ola. Todo el mundo compartía y comentaba el vídeo en el que se le ve mofándose de un mendigo horas antes de la disputa de la final de la Europa League. Twitter y Facebook han vuelto a ser escenario y medio de las protestas generalizadas contra esa escena, con peticiones expresas de disculpas e incluso del despido del periodista.
Éste ha pedido perdón finalmente en mitad del espacio de deportes que presenta en Noticias Cuatro, pero mirando hacia abajo y como si no quisiera hacerlo. Mal asunto, casi nadie se lo ha creído. Hasta entonces, nadie ha dicho nada tampoco, sólo la directora de Contenidos de la cadena ha hablado en nombre del periodista para anunciar que pediría perdón y que no había pretendido ofender a nadie.
Conclusiones
- En Prisa acaban de descubrir que sus oyentes no son pasivos. Las mismas personas que les han ido dando en los últimos años el liderato absoluto en todas las franjas horarias también son capaces de opinar, protestar y movilizarse si consideran que alguno de sus profesionales no hace lo correcto.
- En Prisa no hay community manager. O al menos no uno bueno. Han descartado dar respuestas en lo más álgido de ambas crisis y han perdido la iniciativa a la hora de comunicar la postura de la empresa respecto a ambos casos. Han dejado que fueran los internautas los que construyeran el relato de los hechos.
- En Prisa no dan importancia a la reputación online. Diría que ésta ha sido la mayor crisis de reputación online de una empresa española de la historia. La radio más escuchada de España está seriamente tocada en su imagen, tanto por el futuro incierto de su programa deportivo estrella como por la evidente falta de tacto de uno de sus periodistas más conocidos. No veo que nadie haya hecho nada al respecto durante todo este tiempo.
Éstas son las mías, como humilde periodista que ahora se dedica a las funciones de community manager. Pero seguro que vosotros también tenéis las vuestras. Me encantaría leerlas en los comentarios.
Fulano de tal, John Doe y otros ilustres desconocidos
Apr 23rd
En cada país existe una forma de denominar a las personas cuyo nombre no sabemos o no queremos revelar. Eso lo descubrí tirando del hilo tras ver un capítulo de “Anatomía de Grey“, en la que una persona no identificada era atendida tras haber sido atropellada. En España tenemos a Fulano de tal, Perico el de los Palotes y otros personajes ficticios que también forman parte de refranes y dichos populares.
Sin embargo, la condición de “no identificado” va más allá de la anécdota en países como EE.UU. Forma parte de los protocolos judiciales y también de los relativos a urgencias (de ahí que yo lo descubriera en una serie de médicos), tal y como cuenta este artículo de la Wikipedia.
El mundo está lleno de fulanos, pero cada vez parecen menos porque la tendencia imparable es darse a conocer en redes sociales. Nuestro concepto de la privacidad no tiene nada que ver con el que teníamos hace cinco o diez años, y probablemente las generaciones siguientes incluso se sorprendan de que una vez ocultamos determinadas cosas al resto del mundo. Aunque quizás también dentro de un tiempo sintamos la necesidad de sentirnos como John Doe. La pregunta es si podremos hacer algo para dar marcha atrás.
Facebook y la nostalgia generacional
Apr 1st
La nuestra es una generación que se ha encontrado de repente con la posibilidad de reencontrarse con su pasado, tal y como lo vivió o tal y como lo hubiera querido vivir. Ésa es una de las conclusiones más interesantes que saqué de la entrevista que le hice hace unos días al autor de “Faceboom”, un libro que ofrece una visión satírica de la plataforma social de moda.
Lo cierto es que nuestro caso es único, ya que la mayor parte de nuestros mayores viven ajenos a esta nueva realidad, porque han caído al otro lado de la brecha digital. Y quienes vienen por detrás lo hacen con la sensación de que las redes sociales siempre han estado ahí, y por tanto no han conocido la (sana) posibilidad de perder completamente el contacto con alguien para recuperarlo después.
Eso significa que tampoco vivirán probablemente la oleada nostálgica que inunda Facebook, ese aire de añoranza de la simpleza que se puede ver en las páginas y los grupos que recuerdan a iconos, modas, actitudes y otros rastros de lo que fuimos. Somos una generación extraña, entre el futuro que no soñamos y el pasado que quizás aún no nos apetece dejar de recordar. Estamos despistados, porque el mundo está cambiando y sentimos la tierra moverse bajo nuestros pies. Son tiempos fascinantes.









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