Quería ser gurú, pero me quedé en esto
Posts tagged Canciones
Música para camaleones
Aug 24th
Siempre me ha pasado lo mismo en los conciertos desde que tengo memoria. A lo largo de la actuación voy fijándome en cada uno de los músicos e imagino durante unos instantes lo que tiene que sentir tocando ese instrumento.
Me cuelo en la coordinación perfecta del baterista, la ejecución cartesiana del bajista o la belleza colorista del guitarrista. Me imagino a mí mismo sobre ese escenario en cada uno de esos papeles, y es una sensación bastante agradable.
Nunca tuve idea alguna de música, al margen de saber distinguir lo que me gusta de lo que no. Al final tampoco sabría decir muy bien por qué me encanta Mark Knopfler y me aburre Steve Vai, o por qué Van Morrison me inspira emociones que jamás llegaré a entrever con Bon Jovi. Simplemente ocurre, estableces una conexión con un grupo o un artista que de repente te habla en un idioma que eres capaz de comprender.
Mientras escribo esto suena la lista de “Canciones para una vida” que voy elaborando aquí con temas que me sugieren algo (ya sé que la tengo un poco olvidada, pero volveré sobre ella). Son canciones distintas entre sí, sin más hilo conductor que el hecho de que me gusten y me cuenten algo que me motiva. La música entra en tratos con parte de lo que no eres capaz de entender de ti mismo, y por eso a veces resulta tan difícil defender que te guste este u otro grupo.
Siempre dije que cuando fuera rico aprendería a tocar el saxofón y abriría un local de jazz. De momento sigo siendo un periodista asalariado, que no es poca cosa en los tiempos que corren. Pero sé que la música me está esperando.
El poder de una canción
Aug 6th
S. ha estado cerca de morir. Sufrió una enfermedad grave que pudo habérselo llevado y ahora lo cuenta como una experiencia de superación que ha cambiado su forma de ver las cosas.
En los momentos más duros, en ésos en los que lo más fácil es perder la esperanza, se animaba con una canción. Le inspiraba alegría, entusiasmo, optimismo. Y es la que aún hoy escucha cada vez que alguien le llama por teléfono.
Cuando le conocí me llamó la atención que la usara como tono. Me parecía una canción horrible, y de hecho me traía unos recuerdos perversos en los que nunca había caído.
Sin embargo, después de que me explicara por qué la utiliza, sonrío cada vez que la escucho. Sigue siendo mala, pero ha salvado una vida.
El precio justo
Jul 27th
Tengo a tres personas por delante, así que me pongo a leer “Fever pitch”, de Nick Hornby. A ratos levanto la mirada y observo al resto de personas de la tienda. Hay una familia de lo más arquetípica: un padre que observa con envidia un Porsche Cayenne aparcado en segunda fila, una madre agobiada, dos niños pequeños insoportables que no paran de gritar y corretear, y una abuela que suspira y protesta con una cadencia milimétrica.
También hay un tipo negro bastante fornido que se ha traído una tele enorme a pulso, y un tipo con melenas que ha venido con una especie de taladro, y que despide un olor a vino sospechoso. Son los personajes principales de una tarde en la tienda de Cash Converters en Donostia.
Yo traigo esta vez dos altavoces de ordenador y el móvil que di de baja cuando saqué a los de Movistar un iPhone, a cambio de permanecer fiel otros 18 meses a la empresa que más he criticado en mi vida. Es difícil ser consecuente en el mundo real. Mi idea es pedir 20 y aceptar 15. Ésos son mis cálculos, basados en otras visitas con material similar. Cada cierto tiempo vengo para deshacerme de aparatos electrónicos que no uso.
Pero lo mejor está por llegar. La familia del padre envidioso, la mujer agobiada, los niños insoportables y la abuela quejosa ya está en el mostrador. Así que me quedan dos números para intentar colocar mi mercancía. Y justo en ese momento aparece una chica con un montón de cds en una bolsa de basura. Blanca, eso sí.
La recién llegada se sienta y deja su carga al lado con poco cuidado. Consigo identificar el logo de Negu Gorriak en la portada de uno de los discos, y calculo que debe de haber unos 40 o 50. Me llama la atención que los traiga en una bolsa de basura, y pienso que tal vez eso no le ayude demasiado a conseguir un buen precio. No es una buena estrategia ir a vender algo en esas condiciones. Yo al menos hubiera utilizado una bolsa de Carrefour, que viste un poco más y al menos hubiera sumado un par de puntos a la apariencia general del negocio.
Mientras trato de distinguir algún otro disco, pasa ahora el negro con la tele al mostrador. El tipo la levanta con la misma facilidad con la que ese trasto me rompería a mí la espalda. El tipo del taladro pasa después, ahora a un segundo puesto abierto en el mostrador. No sé cuánto va a sacar por ese trasto, pero intuyo dónde lo va a gastar.
Ahora entra en la tienda el que parece ser novio de la chica de la bolsa de basura. Parece estar enfadado, quizás por la espera o tal vez porque parte de los cds de la bolsa son suyos y no está muy de acuerdo en deshacerse de ellos. Se pelean un rato a baja intensidad y en euskera, sin que se sepa por qué, y entonces llega mi turno en el mostrador.
La negociación es rápida, pido 20 y me ofrecen 15, como había previsto. Y mientras hacen el papeleo el novio de la chica de la bolsa se marcha airado. Ésta se va detrás y no regresa. Salgo de la tienda con mis 15 euros y les veo discutir en la plaza que está al lado. Quién sabe, quizás no vendan el disco de Negu Gorriak después de todo.
Los conciertos que nos quedan
Jul 17th
Ya tengo en las manos la entrada para ir a ver a Mark Knopfler en Las Ventas. Casi 20 años después de que descubriera a Dire Straits gracias a un vecino que no paraba de escuchar el disco “Making movies“, podré ver en directo a uno de mis músicos favoritos dentro de unos días.
Ese concierto es todo un desagravio, pero mi lista de pendientes sigue siendo enorme. Hay un montón de artistas y grupos a los que aún no he tenido oportunidad de ver en directo, ya sea por lo caro que se cotizan o porque ni las fechas ni el lugar hayan sido adecuados hasta ahora.
Los casos más sangrantes son los de U2, Bruce Springsteen y Coldplay. Los tres han actuado en Donostia, cerca de donde vivía antes, y en ninguno de los casos conseguí verlos. De hecho, U2 regresa este año y tampoco estaré allí para disfrutarlo. Para cuando quise hacer algo, ya no había entradas.
Al margen de eso, ahora que vivo en Madrid han aumentado las opciones de ver buenos conciertos. Pero hay que estar atento y sobre todo estar dispuesto a dejarte un buen dinero. Por ejemplo, hace apenas unas semanas pasaron por aquí los Spandau Ballet. Las localidades costaban una pasta, aunque quizás estaba justificado porque era su gira de reunión, tras años de conflictos legales entre los hermanos Kemp y el resto del grupo. También los vi pasar de largo.
Y últimamente estaba intentando hacerme con entradas para ir a ver a Joan Manuel Serrat en su nueva gira en honor a Miguel Hernández. Los precios de las entradas son de los que invitan a hacer números, comparaciones y reflexiones. Así que creo que esta vez tampoco será.
De todos modos, lo caro o lo barato de ver un concierto es algo relativo, a veces increíblemente flexible. Pagué más de 70 euros por ver a los Rolling Stones (después me enteré de que dejaron pasar a gente gratis, porque la gente no se fiaba de que el concierto fuera a celebrarse y no se habían vendido todas las localidades) y me pareció incluso un precio ajustado por el espectáculo que ofrecieron.
También es verdad que uno nunca sabe cuándo será la última gira de los Stones. Llevan jugando con eso desde hace años y por eso siempre parece que no habrá otra oportunidad. Afortunadamente, yo ya tuve la mía. Y espero tenerla con otros tantos.
Canciones para una vida: “Enjoy the silence”
Jul 5th
La historia de Depeche Mode es la historia de una rivalidad mítica basada en la envidia del talento del otro. A Martin Gore le encantaría desenvolverse y cantar sobre un escenario como hace Dave Gahan, y éste daría lo que fuera por componer como lo hace Gore.
Ese peculiar equilibrio de egos ha levantado con los años el mejor grupo de música electrónica del mundo, una de cuyas canciones más memorables es precisamente la que hoy traigo aquí: “Enjoy the silence“.
Este temazo ha cumplido ya 20 años y suena imponente en cada concierto de la banda. Venía incluido en el álbum “Violator“, editado en 1990, y fue el segundo sencillo extraído de aquel trabajo, el séptimo del grupo.
Y en su origen encontramos la controversia de la que hablaba antes, ya que fue escrito por Martin Gore, que también lo cantaba en su primera versión. Sin embargo, el tema pasaría a la historia en la voz de Gahan, después de un “acuerdo” en el seno de la banda.
Tal y como se puede deducir del título, la canción viene a ser un canto al silencio frente a las palabras vacías que hieren. Y es seguramente la canción más reconocible y solicitada del grupo, que cierra muchos conciertos con ella. Por ejemplo, el que os pongo aquí abajo, en París. Disfrútalo.
Te recuerdo que puedes escuchar todas estas canciones en mi lista de Spotify y ver los videoclips en mi lista de reproducción de Youtube.
Canciones para una vida: Tears Dry On Their Own
Jun 24th
Me gusta Amy Winehouse. O al menos me gustaba cuando se dedicaba a cantar y no salía a diario en blogs y periódicos por motivos totalmente ajenos a la música, en un camino acelerado hacia la autodestrucción. Como casi todos, la descubrí cuando sacó “Back to black” al mercado, en 2006. Ese álbum tenía un puñado de buenas canciones, producidas por Mark Ronson, y de entre ellas la que más me gustaba era precisamente “Tears Dry On Their Own“.
Dejando a un lado las justificables acusaciones de plagio por su excesiva similitud con “Ain’t no Mountain High Enough“, de Marvin Gaye y Tammy Terrell, esta canción representa muy bien lo que Winehouse aportó a la música en el momento de su aparición. Es una letra dura pero optimista, que habla de alguien que se atreve a dar el paso de dejar de lado una relación problemática y casi enfermiza para vivir su propia vida. Las lágrimas se secan solas, después de todo.
Como en todas sus canciones, Amy Winehouse juega sin tapujos con el sexo y los sucedáneos del amor, y dibuja un autorretrato plausible. Sobre todo, teniendo en cuenta lo que hemos visto después. Sus problemas de drogas, sus idas y venidas con un marido delincuente y sus singulares apariciones en público la han convertido en rehén del personaje torturado, sensual y provocador que traza en sus temas. Aunque también es cierto que si no fuera ni viviera así, no hubiera podido escribir una canción como ésta. Probablemente.
Te recuerdo que puedes escuchar todas estas canciones en mi lista de Spotify y ver los videoclips en mi lista de reproducción de Youtube.
Canciones para una vida: “Have i told you lately”
May 15th
Hoy incorporo a mi pequeña selección a uno de los artistas más dotados para la música que seguramente existen en el mundo. Se trata de Van Morrison, un tipo que se ha paseado por un montón de géneros y ha sido capaz de hacer cosas brillantes en todos ellos. Y de la gran cantidad de canciones brillantes que ha escrito, me quedo con “Have i told you lately“, una maravillosa balada que se ha convertido en habitual en muchas bodas británicas, pese a que en sí misma contiene un sentido más espiritual y religioso.
Ese tema puedes encontrarlo en el disco “Avalon sunset“, publicado en 1989. Ése era nada menos que el trabajo número 21 del león irlandés, a mitad de una larguísima carrera que comenzó en 1967 y que le ha llevado a sacar hasta la fecha 39 discos. Lamentablemente, no he encontrado en Youtube un vídeo decente para esta canción, porque creo que han retirado casi todos los videoclips oficiales de Van Morrison. Yo recuerdo haberlo visto hasta hace unos meses, y quizás en alguna otra plataforma de vídeo puedas hallarlo.
Lo que sí podrás encontrar es la versión que hizo en 1993 Rod Stewart, que está razonablemente bien hecha. Pero por supuesto me quedo con la original. Espero que te guste.
Te recuerdo que puedes escuchar todas estas canciones en mi lista de Spotify y ver los videoclips en mi lista de reproducción de Youtube.
Grábame una cinta
May 9th
No sé si habras leído “Alta fidelidad“, de Nick Hornby. O si en su defecto has visto la película inspirada en el libro que dirigió hace unos años Stephen Frears. El caso es que uno de los hilos conductores de esa historia es la costumbre del protagonista de grabar cintas de música para las chicas que le gustan. Algo que yo nunca hice, pero que me hubiese encantado haber hecho.
Cada vez que veo esa película (lo he hecho varias veces, aunque el libro sólo lo he leído una vez), me acuerdo de cuando mi mundo era así de analógico. Cuando acumulaba cintas en las que iba grabando canciones sueltas de otras que me dejaban o de música que escuchaba en la radio y me gustaba. En esos tiempos tener un aparato con doble pletina te situaba casi en lo más alto de la escala social del barrio. Nunca fue mi caso, y quizás por ese déficit tecnológico no me dediqué a intentar conquistar mujeres a través de la música que me gustaba. ¿O quizás con la música que sospechaba que le gustaría a ella?
Ése es un tema interesante, porque siempre me he preguntado si esas recopilaciones tenían como objeto dibujarte a ti mismo a través de las canciones que incluías en ellas o enternecer a la destinataria con temas que la predispusieran hacia ti. En “Alta fidelidad“, el protagonista defiende la creación de cada cinta como un proceso delicado e importante, un elemento único que puede ser la mejor o peor carta de presentación.
Lo más parecido a todo eso que hago es mi lista de Spotify de “Canciones para una vida“, esos temas que saco por aquí de vez en cuando. Y cuyos vídeos también puedes ver en una lista de reproducción de mi canal de Youtube.
Ah, y curioseando por ahí me he encontrado una página interesante sobre este tema, que tal vez os guste. Se trata de cassettefrommyex.com, en la que mucha gente cuenta sus experiencias en torno a la grabación de estas recopilaciones. Son divertidas y hasta cierto punto tiernas. Como lo es echar la vista atrás e intentar reconocerte manipulando el mítico walkman de Sony o rebobinando las cintas con bolígrafos. Yo llevé a un punto de reciclaje todas las mías hace tiempo. Y a veces me pregunto si alguien las escuchó antes de destruirlas.
Canciones para una vida: “Almost hear you sigh”
Apr 14th
Si hiciera una encuesta acerca de vuestra canción favorita de los Rolling Stones, es más que probable que ninguno mencionaría la que hoy traigo aquí. Es algo comprensible, teniendo en cuenta el enorme repertorio de la banda, lleno de discos y canciones estupendas. “Almost hear you sigh” ocupa para mí un lugar entre ellas, y es importante porque apareció en el que podría considerarse el álbum que rehizo a los Rolling de una clara etapa de crisis en la década de 1980, Steel Wheels.
Este trabajo se publicó en 1989, vendió tres millones de ejemplares en EE.UU., con lo que la banda regresaba a los números que había frecuentado en las décadas anteriores. Fue en parte por la recuperación de la armonía entre Mick Jagger y Keith Richards, que se habían alejado en años anteriores con irregulares trabajos en solitario. Y eso redundó en el regreso a los sonidos clásicos del grupo. Además, pocos meses antes, los Rolling Stones hacían su ingreso en el Salón de la Fama del Rock.
Sobre la canción en sí, hay que destacar que en principio estaba prevista para un disco en solitario de Richards, pero fue recuperada en las sesiones de grabación de Steel Wheels, con nuevas aportaciones de Jagger y Steve Jordan. Me gusta porque es un sonido clásico y elegante, un rock sosegado pero contundente. Quizás los miembros del grupo no piensen lo mismo, ya que es muy muy raro que la toquen en directo. Apareció como tercer single del disco, en febrero de 1990, y a partir de ahí inició un lento camino hacia el olvido. Sin embargo, hoy la rescato para ti.
Te recuerdo que puedes escuchar todas estas canciones en mi lista de Spotify y ver los videoclips en mi lista de reproducción de Youtube.
Canciones para una vida: “Here without you”
Mar 23rd
No sé si 3 Doors Down era un grupo conocido en España para cuando yo descubrí esta canción, hace más o menos un par de año. Yo al menos nunca había oído hablar de ellos, aunque también es cierto que el grunge, en este caso post-grunge, nunca fue mi estilo.
Me enteré de su existencia cuando un día me encontré un vídeo en recuerdo de Bruce Lee, en el que sonaba esta canción. Pero para entonces ya habían vendido millones de discos.
“Here without you” venía incluida en el disco “Away from the sun“, que apareció en 2002. Este segundo trabajo sucedía a “The better life“, con el que el grupo había debutado dos años antes, y la canción que nos ocupa fue su estandarte. Es una composición muy bonita, que habla posiblemente de un amor perdido pero no olvidado o bien de alguien a quien quieres y con quien no puedes estar. Escoge tu sentido.
Ésta y el resto de canciones que forman parte de esta recopilación están en mi lista de Spotify.







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