Posts tagged Amor

Canciones para una vida: Tears Dry On Their Own

Cover of "Back to Black"

Cover of Back to Black

Me gusta Amy Winehouse. O al menos me gustaba cuando se dedicaba a cantar y no salía a diario en blogs y periódicos por motivos totalmente ajenos a la música, en un camino acelerado hacia la autodestrucción. Como casi todos, la descubrí cuando sacó “Back to black” al mercado, en 2006. Ese álbum tenía un puñado de buenas canciones, producidas por Mark Ronson, y de entre ellas la que más me gustaba era precisamente “Tears Dry On Their Own“.

Dejando a un lado las justificables acusaciones de plagio por su excesiva similitud con “Ain’t no Mountain High Enough“, de Marvin Gaye y Tammy Terrell, esta canción representa muy bien lo que Winehouse aportó a la música en el momento de su aparición. Es una letra dura pero optimista, que habla de alguien que se atreve a dar el paso de dejar de lado una relación problemática y casi enfermiza para vivir su propia vida.  Las lágrimas se secan solas, después de todo.

Como en todas sus canciones, Amy Winehouse juega sin tapujos con el sexo y los sucedáneos del amor, y dibuja un autorretrato plausible. Sobre todo, teniendo en cuenta lo que hemos visto después. Sus problemas de drogas, sus idas y venidas con un marido delincuente y sus singulares apariciones en público la han convertido en rehén del personaje torturado, sensual y provocador que traza en sus temas. Aunque también es cierto que si no fuera ni viviera así, no hubiera podido escribir una canción como ésta. Probablemente.

Te recuerdo que puedes escuchar todas estas canciones en mi lista de Spotify y ver los videoclips en mi lista de reproducción de Youtube.

Canciones para una vida: “Here without you”

Cover of "Away From The Sun"

Cover of Away From The Sun

No sé si 3 Doors Down era un grupo conocido en España para cuando yo descubrí esta canción, hace más o menos un par de año. Yo al menos nunca había oído hablar de ellos, aunque también es cierto que el grunge, en este caso post-grunge, nunca fue mi estilo.

Me enteré de su existencia cuando un día me encontré un vídeo en recuerdo de Bruce Lee, en el que sonaba esta canción. Pero para entonces ya habían vendido millones de discos.

Here without you” venía incluida en el disco “Away from the sun“, que apareció en 2002. Este segundo trabajo sucedía a “The better life“, con el que el grupo había debutado dos años antes, y la canción que nos ocupa fue su estandarte. Es una composición muy bonita, que habla posiblemente de un amor perdido pero no olvidado o bien de alguien a quien quieres y con quien no puedes estar. Escoge tu sentido.

Ésta y el resto de canciones que forman parte de esta recopilación están en mi lista de Spotify.

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Canciones para una vida: “The sweetest taboo”

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Image by exquisitur via Flickr

Hace pocos días Sade publicó su nuevo disco, tras 10 años de espera desde el anterior, que a su vez había hecho esperar a su fans otros ocho respecto al precedente. Con estos números en la mano está claro que hablamos de una artista muy especial, que elabora sus discos sin prisa y con mimo. Y hoy me acuerdo de ella porque es habitual que en mi casa suene “The sweetest taboo“, una preciosa canción que apareció como single principal de su segundo disco de estudio, “Promise“, editado en 1985. Fue su segundo gran éxito, después de “Smooth operator“.

Este tema sigue las coordenadas que han hecho de Sade una artista muy característica: voz insinuante sobre una producción cuidada y elegante, cantando letras más o menos simples pero hermosas acerca del amor. Sigue siendo una compañera ideal para momentos íntimos o reflexivos, y para escucharla de fondo en cualquier momento.

Te recuerdo que todas estas canciones está incluidas en una lista que tengo en Spotify.

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Canciones para una vida: “The hounds of winter”

Cover of "All This Time"
Cover of All This Time

Hoy saldo otra cuenta pendiente con uno de mis artistas favoritos y también con uno de los temas que seguramente más he escuchado en mi vida. Estoy hablando de “The hounds of winter“, de Sting. Es un tema que originalmente venía incluido en el disco “Mercury falling“, editado en 1996, pero cuya mejor versión es la que se puede encontrar en “…All this time“, un directo recopilatorio grabado el 11 de septiembre de 2001.

Sí, la fecha te suena, porque precisamente este concierto en la casa de Sting en la Toscana tuvo lugar horas después de los atentados que echaron abajo las Torres Gemelas de Nueva York. Por eso la grabación tiene en general un tono grave y algo triste, y al principio de esta canción Sting dice que “es un día extraño“.

Quizás ese ambiente incluso beneficiara al espíritu de este tema, una composición triste acerca de la soledad de la persona abandonada por el amor de su vida. Sting es probablemente uno de los artistas que mejor canta al desamor, empezando por la celebérrima “Every breath you take“, un muestrario de obsesiones sobre la persona amada que se va. En esta versión, “The hounds of winter” se beneficia del inmejorable plantel de músicos del que se rodeó Sting para este directo, con reminiscencias claras del jazz y vocación intimista.

Si te gustan las canciones que voy sacando en este blog, puedes escucharlas todas juntas en la lista que he hecho en Spotify, y que voy actualizando con cada nuevo tema.

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Canciones para una vida: “There is a light that never goes out”

El otro día vi de nuevo “500 días contigo“, una fantástica película que recomiendo a todo el mundo. Como en cualquier segunda visión, pude prestar más atención a los detalles que a la historia en sí, y por eso decidí escribir hoy de una canción que tiene una importancia concreta en la película. Si la has visto, seguro que ya sabes que estoy hablando de “There is a light that never goes out“, de The Smiths.

Para muchos es el mejor tema que dejó tras de sí el grupo creado por Steven Morrisey y Johnny Marr, que sólo duro cinco años (1982-1987), pero que produjo álbumes tan memorables como “The queen is dead” (1986), al que pertenece esta canción. Es una de las canciones más intensas y hermosas que he escuchado, y habla de una persona tímida que ha sido expulsada de su casa y es incapaz de expresar a otra el amor que siente por ella. Y sólo espera que un hecho trágico consiga unirlas para siempre en la muerte. Tras la separación del grupo, Morrisey ha seguido sacando discos al mercado y haciendo buenas canciones, pero nunca ha conseguido llegar al nivel de lirismo que alcanzó aquí.

Nos vemos en 2010

Se acaba un año difícil y todos esperamos que comience uno mejor. Le quedan unas horas al decrépito 2009 y cada cual hace balance de lo que le ha deparado, sobre todo en comparación con lo que deseaba hace exactamente 365 días.  No es mal ejercicio desplegar la vida sobre la mesa y ver el punto en el que atraviesas la barrera invisible pero significativa de la nueva década. Quizás éste sea el año.

El caso es que para mí 2009 ha sido un tiempo de cambios. Buenos, malos y regulares. Como para todos, supongo. Ha sido el año en el que cerré una etapa profesional de seis años, tocata y fuga a tiempo de un lugar en el que ya no estaba a gusto y en el que me aburría, para llegar a un proyecto nuevo en el que no paro de aprender cosas. Cambié el mar por el cemento, y el encanto de lo pequeño por la seducción de lo desmedido. En ese proceso gané y perdí a partes iguales, y la balanza se vence hacia uno u otro extremo en función del día, de la hora o incluso del minuto.

Aparecieron nuevas personas en mi vida, desaparecieron otras y se mantuvieron las de siempre. Algunas surgieron para detenerse sólo unos instantes antes de volver a marcharse. Perdí el amor y la guerra, rompí el espejo y el calendario de los días azules, y me paseé por la cara oculta de la luna. Naufragué y me rescataron, grité y me escucharon, y seguí lanzando dados en busca del doble seis. Se cayeron las hojas, llegó el invierno y en el fondo todo continuó siendo igual.

Os deseo a todos los que a veces caéis por aquí que el año que ya casi está aquí sea mucho mejor que el que se va. No os cortéis a la hora de pedir, de desear y de intentar ser felices. Nos veremos por aquí en 2010.

Mosqueteros a mí

Releo estos días “Veinte años después“, la continuación de “Los tres mosqueteros“, y parte central de la trilogía que se cierra con “El vizconde de Braggelone“. La historia es conocida por todos, cuando menos de oídas:  D´artagnan llega a París con la intención de hacerse mosquetero, y allí conoce a Athos, Porthos y Aramis, a los que se une y con los que vivirá grandes aventuras durante las décadas siguientes.

De estos tres libros recuerdo frases magistrales que Alejandro Dumas pone en boca de alguno de los personajes, pero sobre todo una: “Morir entre amigos. ¿Puede un hombre pedir más y el mundo ofrecer menos“. Si tuviera que resumir los centenares de páginas que ocupan las aventuras de estos cuatro hombres en una sola frase, tal vez escogería ésa. Porque a fin de cuentas estamos hablando de una historia de honor, de amor, de lealtad, pero sobre todo de amistad. Los personajes intiman en “Los tres mosqueteros” y después la vida los enfrenta en “Veinte años después”. Y a pesar de todo conservan y reaniman la amistad que les unía y por la que arriesgaron la vida tantas veces.

Y uno echa de menos la sensación de gritar a veces “¡mosqueteros a mí!” y recibir de repente el auxilio de tres amigos que lo son sin preguntas porque ya conocen casi todas las respuestas. Tipos a los que deberse con honor y con sacrificio, para levantar la copa en los buenos tiempos y sostener la espada en los malos. En definitiva, gente de una pieza que daría su vida por ti sin pestañear, convencida de que tú harías lo mismo. Pero a veces también pienso, como Athos dice en un pasaje del libro, que soy optimista con las cosas pero pesimista con las personas.

El calzoncillo que mató al futbolista

Hace un rato he visto el reportaje que Informe Robinson hizo hace algunas semanas sobre los socios número 1 de algunos de los clubes más importantes de España. Me ha parecido muy emotivo, que es de lo que se trata cuando se habla de octogenarios que llevan a gala el haber visto en directo casi toda la historia del equipo de sus amores. Nunca sentí una pasión así por ningún club ni tampoco creo que vaya a empezar ahora, pero me gusta ver estas cosas.

Como correspondía al tono del reportaje, la cosa se prestaba a una nostalgia bien entendida. De cuando el fútbol era más deporte y menos negocio, y todo el mundo era un poco más inocente. Y resulta curioso ver las imágenes de un Di Stefano más bien tripón y calvo sin mayores complejos, en comparación con los estilosos jugadores del Real Madrid actual, por poner un ejemplo, que a veces parecen más un grupo de modelos que a ratos encuentra tiempo para jugar al fútbol.

Porque a veces te encuentras a alguno de ellos en una marquesina, anunciando calzoncillos. O quizás en las páginas de una revista, recomendándote los vaqueros que mejor te van a sentar. Y tal vez en la página siguiente te encuentres con un artículo de opinión que lo pone a caer de un burro porque no juega bien desde hace algún tiempo. De modo que a veces te quedas con la sensación de que algunos de ellos disfrutan más de lo que el fútbol les ofrece fuera del campo que de lo que hay dentro de él, y que dentro de unos años pensarán que desperdiciaron su talento en los aledaños oscuros del deporte.

En todo caso, los tiempos han cambiado y esos socios número 1 siguen aquí para verlo. Que sea por muchos años.

Canciones para una vida: “Through the barricades”

Hoy os traigo uno de mis grupos favoritos, que descubrí como tantos otros por casualidad. Se trata de Spandau Ballet, que apareció en mi vida en una cinta de casette de grandes éxitos de 1986 que tenía mi hermana, en la que sonaba “Fight for ourselves”. Pero aunque ésa es una buena canción, la que probablemente más me gusta de ellos (junto con “Be free with your love”) es la que reseño aquí y ahora: “Through the barricades”.

Esta canción da nombre al disco que el grupo publicó en 1986, en el que también aparecía la que os mencionaba antes. Se trata de un tema precioso, que comienza con unos acordes de guitarra y va creciendo a lo largo de los minutos con la voz de Tony Hadley más vibrante y emotiva que nunca. Tal y como yo la entiendo, la letra habla de una historia de amor entre dos personas a las que separan sus orígenes en mitad del conficto de Irlanda del Norte. En aquellos años eran frecuentes las noticias de atentados, enfrentamientos y desórdenes públicos en aquella zona, y Spandau Ballet parece recrear la historia de Romeo y Julieta en ese escenario. Una preciosa balada para recordar que el amor es la fuerza más poderosa del universo y acaba sobreponiéndose a casi todo.

Canciones para una vida: "Ilargia"

Hoy vuelvo a traeros una canción en euskera, cumpliendo el compromiso que establecí de darle a mi segundo idioma más protagonismo en este blog. Se trata de “Ilargia” (La luna), la canción que lanzó a la fama (a nivel local, básicamente) a Ken Zazpi. Este tema apareció en su disco “Bidean”, editado en 2003, aunque la versión más me gusta está en “Gelditu denbora”, un directo grabado en 2005.

Esta canción no tiene videoclip oficial, pero en Youtube hay diferentes montajes hechos con ella, de los que he escogido uno muy bueno, que además tiene la letra traducida al castellano. Así podréis ver que se trata de un tema que habla de desamor, del amargo final de una pareja en la que alguien ama o ha amado más que el otro. Espero que os guste.

Te recuerdo que éste y otros vídeos están en la lista de reproducción “Canciones para una vida” de mi cuenta en Youtube.

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