Spanish player Pau Gasol was named to the firs...

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Una de las mejores cosas que le ha podido suceder al mundo del periodismo es la existencia de los comentarios en las noticias. Nos ayudan a saber si estamos haciendo bien nuestro trabajo, nos puntualizan, nos orientan, nos aportan cosas… pero sobre todo nos obligan a ser más humildes. En los últimos días he visto un par de casos en los que han servido para esto último, y quería compartirlos contigo.

La lamentable entrevista a Gasol

En primer lugar, aquí puedes leer una entrevista a Pau Gasol, realizada por un periodista de Marca. Tal y como yo la veo, es abiertamente hostil, tendenciosa y en ella el periodista hace los peor que puede hacer cualquier profesional de esto: tratar de convertirse en protagonista por encima del entrevistado, un mal demasiado extendido en el periodismo deportivo. Aparte de intentar manipular al entrevistado para que diga exactamente lo que él espera poder publicar, con preguntas guiadas y cargadas de mala intención, claro.

Gasol lleva muchos años en la NBA, los suficientes para haber asumido perfectamente que allí el principio de profesionalidad de un jugador también se entiende en la atención a cualquier periodista como parte del negocio. Le he escuchado, leído y visto montones de entrevistas, y siempre le he percibido correcto, serio e inteligente. Así que difícilmente puedo creerme que ante un tipo de Marca de repente se haya vuelto intransigente o veleidoso.

Lee los comentarios (que por cierto están cerrados) y verás que esta opinión es la mayoritaria. El autor de la entrevista está encantado con la polémica y asegura que el entrevistado le ha felicitado. Eso me hace admirar aún más a Gasol, sin duda.

La crónica del concierto de Mark Knopfler que nadie comparte

El segundo caso tiene que ver con el fantástico concierto de Mark Knopfler al que acudí el jueves. La cosa es que al redactor de Rolling Stone no le pareció demasiado bueno y escribió una crónica en la que hablaba de aburrimiento generalizado entre el público, y otras cosas que denotan su poca estima por el ex cantante de Dire Straits. Como estuve allí, puedo decir que al menos en mi entorno nadie se aburrió, y que vi aplaudir al público de una forma entregada y emocionada, especialmente tras los temas clásicos y en los bises.

De nuevo te invito a que leas los comentarios de la crónica, y también a que te pases por la página de Facebook de Rolling Stone para leer otras reacciones. Verás que casi todas van en el mismo sentido: quién eres tú para hablar así de un tipo que lleva décadas haciendo y tocando muy buena música, y en qué concierto estuviste para no ver que el público (que a estas alturas saber perfectamente qué va a ver en un concierto de Mark Knopfler) estuvo mayoritariamente encantado con la actuación, al margen de retrasos o la falta de una pantalla grande.

No sé si los autores de ambas piezas han leído y tenido en cuenta los comentarios y las reacciones que han generado sus trabajos, pero creo que podrían aprender mucho de ello. Las críticas siempre ayudan a mejorar y el lector es el que decide qué o a quién lee en función de la confianza que le aporta el el medio y la firma de la pieza. Y un periodista o un medio en el que se puede confiar es aquél que atiende las quejas y sugerencias de los lectores a los que se dirige, y las usa para hacer un mejor producto cada día. Bienvenidos a internet.

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