Quería ser gurú, pero me quedé en esto
Tres contra uno
Son poco más de las dos y camino a casa me encuentro a tres tipos cerrando en torno a un cuarto. La cosa pinta mal para este último, que además es más bajo y algo más enclenque que los tipos que tiene enfrente. Los estoy viendo al otro lado de la calle y dudo sobre qué hacer. Tres a uno nunca es una pelea justa, pero tampoco sé que ha hecho ese uno. Así que simplemente saco el móvil y espero acontecimientos.
Lo que sucede a continuación es uno de esos golpes de suerte o de ingenio que a veces te salvan la vida. O en este caso, te libran de una paliza. El tipo acosado se lanza de repente contra el que tiene justo delante y lo empuja con mucha fuerza, de modo que éste se da un fortísimo golpe en la espalda contra el coche que está aparcado detrás. Uno menos.
Apenas unas décimas de segundo después de hacer esto, y aprovechando el impulso del empujón, se revuelve hacia la izquierda y lanza un puñetazo que llega de pleno a la cara del segundo oponente. Al menos eso es lo que parece por el ruido (seco y rudo, con un crujido por debajo que parece dar a entender que algo se ha roto, probablemente la nariz del agredido). Segundo fuera de combate.
Y el tercero en discordia se queda inmmóvil, paralizado ante lo que ha visto. Ha tenido la oportunidad de atacar por detrás al tipo que ha tumbado a sus amigos, pero no se ha atrevido. Igual que los otros dos, es más bien grueso y poco rápido, pero lo que sobre todo parece ahora es cobarde. Son segundos de tensión y de confusión. El empujón y el puñetazo han dejado para el arrastre a sus camaradas, que no consiguen levantarse.
Consciente de su suerte, el tipo que tenía todas las de llevarse una paliza sale corriendo y desaparece al final de la calle. En una situación así quizás tienes una oportunidad entre 100 o entre 1000 de salvar la cara sin novedad. Y esta noche ha tocado.
Cuando emprendo camino a casa el que aún permanece en pie ayuda a sus compañeros a levantarse, mientras estos le insultan de todas las formas imaginables. Y de paso se llevan rapapolvos desde un par de balcones, donde algunos han presenciado la escena y hacen mofa de su condición de matones aficionados. Uno ya no puede fiarse de nadie.
No trackbacks yet.
Additional comments powered by BackType






Dublin, Ireland
July 25, 2010 - 8:52 pm
#DulceDesastre Tres contra uno http://bit.ly/cuIVRa
This comment was originally posted on Twitter