I thought I saw a puddy cat....

Image by law_keven via Flickr

Si realmente existe la reencarnación, es probable que en otra vida fuera gato. A veces mi comportamiento se asemeja mucho al de cualquiera de los que he tenido a lo largo de mi vida, como en su particular filosofía de puertas entreabiertas.

Te sonará la historia si compartes o has compartido vida con felinos. Ellos necesitan saber que pueden acceder a cualquier habitación de la casa, aunque no tengan el menor interés en entrar. Si te ven cerrar una puerta, de repente se colocan a dos patas y comienzan a rascarla, mientras maúllan con tono lastimero. Y se quedan enfrente de ella, repitiendo maniobra hasta que les abres. Después, a veces ni siquiera se dignan a entrar. Se dan la vuelta y disfrutan de su victoria con un elegante paseo hacia cualquier otra parte.

Quizás en el fondo yo sea más o menos igual en eso. Tal vez necesite sentir que hay puertas que están entreabiertas para mí, y no me intereso realmente por lo que esconden hasta que siento que se cierran. Entonces me implico, lucho, armo ruido y trato de que se abran nuevamente. A veces lo consigo y me avergüenza admitir que sólo esperaba que siguieran entornadas. Pero lo más habitual es que las puertas permanezcan cerradas definitivamente y me coma la frustración durante unos días, hasta que simplemente piense en otra cosa.

Mi camino está lleno de puertas que estuvieron entreabiertas para mí, hasta que alguien se cansó y las cerró para siempre. Para cuando quise entrar, ya era tarde. Aún queda mucho por recorrer, pero el vistazo atrás a veces asusta un poco.

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