Ludgate Community Managers

Image by Rob Enslin via Flickr

Me resulta difícil dar consejos. Decirle a alguien lo que creo que debería hacer supone asumir una responsabilidad en las posibles consecuencias de que me haga caso. Y soy un tipo suficientemente humilde como para pensar que siempre hay gente más y mejor preparada para ello, pero sobre todo con muchas más ganas de realizarse influyendo sobre lo demás.

Esto viene a cuento de que en las últimas semanas he recibido varias peticiones de diferentes personas que quieren acercarse al mundo del community manager, y pretenden que yo les oriente. Yo tengo bastante más por aprender que por enseñar en esta ocupación, profesión o desempeño, como cada cual lo quiera llamar. Y por eso siempre digo lo mismo, que pongo a disposición de quien sea la experiencia adquirida en este tiempo, que no me hace ni un experto ni un especialista. Ya hay otros que van por delante con esa tarjeta.

En todo caso, este trabajo tiene tantas condiciones específicas como el lugar en el que tengas que desarrollarlo. Yo trabajo en un medio de comunicación, que no es lo mismo que una agencia o una empresa que fabrica zapatos. Mi función no es vender nada, sino dirigirme a gente que busca una fuente informativa en la que confiar para leer, ver y descubrir historias que le importan. Y también hacer que ese medio sea abierto a quienes quieren ser escuchados, a los críticos, a los puntualizadores, a los que tienen algo que decir.

Así es como definiría yo lo que hago a grandes rasgos, sin entrar en detalles aburridos o técnicos, y sin darme más importancia que la que realmente tengo como correa de transmisión entre un medio y el público, el que es y el que podría ser.

Pero lo curioso de todo esto es que a veces me dicen que esto tiene pinta de ser muy divertido, y que debe de ser genial que a uno le paguen por estar todo el día en Facebook o Twitter. He escuchado varias veces frases del tipo: “yo lo hago y no veo un duro”. Hay quien piensa que este trabajo es un chollo y que se basa en hablar como colegas a clientes o usuarios, en poner iconos de caritas sonrientes y estar todo el día intercambiando mensajes más o menos divertidos, bien intencionados o pelotilleros con los gurús del ecosistema en el que vivimos y trabajamos en internet. Y eso sin contar con eventos, trinques y otras ferias de exhibición propia ocultas bajo la excusa de “socializar”, “desvirtualizar” y términos similares.

Supongo que yo trato de tener una visión más profesional del asunto, más analítica y menos coctelera. En mi opinión, que para eso la tengo y la cuento sin problemas, estamos atravesando una época de desorientación lógica en torno a este trabajo. Dar respuestas o escuchar lo es lo mismo que ser condescendiente; ser amable no es lo mismo que poner :) en cada mensaje; ser cercano no es lo mismo que pasar por ser amiguete; hablar con claridad no es lo mismo que usar jerga callejera… Así lo veo yo y así trato de actuar. Porque algunos complejos no vienen mal para hacer este trabajo.

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José Manuel Rodríguez

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Soy José Manuel Rodríguez. Soy periodista y consultor especializado en redes sociales. Trabajo como editor de Medios Sociales en El Confidencial y asesoro a otras empresas. Aquí escribo de redes sociales, periodismo y, en general, de lo que se me ocurre. Más de esto último quizás.