Quería ser gurú, pero me quedé en esto
El sueño de una noche de verano
Las fotos en sepia de los paraísos perdidos aún siguen en mi cabeza. Me he levantado con un intenso olor a jazmín y naranjo, el tacto suave de la arena de una cala bajo mis pies y el eco lejano de una risa contagiosa. Como todos los sueños, es fruto de la mezcla de lo que sient0, lo que quier0, lo que escond0 y tantas otras cosas que permanecen a caballo entre el inconsciente y el subconsciente. La novedad es que me acuerde de él, porque por lo general los sueños se me escapan en mitad de la noche, sin que a primera hora de la mañana sea capaz de recordar nada.
Hay quien dice que los sueños hablan de lo que va a suceder, y otros aseguran que dan pistas sobre lo que está pasando. El mundo onírico es tan complejo como lo es nuestro cerebro y quizás nunca somos tan honestos con nosotros mismos como cuando el subconsciente toma el mando y soñamos. La botella verde sigue ahí, y esta noche recordé que encierra un par de versos con los que un día empecé un poema: “Tu isla en tu espalda / mi mundo en tus labios”. Lamentablemente, eso también se quedó a medias.
No comments yet.
No trackbacks yet.
Additional comments powered by BackType





Dublin, Ireland