Menorca_Julio_2008_12Las fotos en sepia de los paraísos perdidos aún siguen en mi cabeza. Me he levantado con un intenso olor a jazmín y naranjo, el tacto suave de la arena de una cala bajo mis pies y el eco lejano de una risa contagiosa. Como todos los sueños, es fruto de la mezcla de lo que sient0, lo que quier0, lo que escond0 y tantas otras cosas que permanecen a caballo entre el inconsciente y el subconsciente. La novedad es que me acuerde de él, porque por lo general los sueños se me escapan en mitad de la noche, sin que a primera hora de la mañana sea capaz de recordar nada.

Hay quien dice que los sueños hablan de lo que va a suceder, y otros aseguran que dan pistas sobre lo que está pasando. El mundo onírico es tan complejo como lo es nuestro cerebro y quizás nunca somos tan honestos con nosotros mismos como cuando el subconsciente toma el mando y soñamos. La botella verde sigue ahí, y esta noche recordé que encierra un par de versos con los que un día empecé un poema: “Tu isla en tu espalda / mi mundo en tus labios”. Lamentablemente, eso también se quedó a medias.