Quería ser gurú, pero me quedé en esto
Cosas de Euskadi
Un ascenso para pagar muchas deudas
Jun 11th
Este fin de semana la Real Sociedad tiene todas las de ascender a Primera División, tras tres temporadas en Segunda. Ése debería ser el principio del fin de una situación económica más que comprometida, a cuyo sostenimiento hemos contribuido solidariamente todos los guipuzcoanos por la cara.
O lo que es lo mismo, independientemente de la condición de realista de cada cual o no, hemos paliado con nuestros impuestos las lamentables gestiones de las últimas juntas directivas, y los sueños de grandeza absurdos en un club de una ciudad que no alcanza los 200.000 habitantes y en una provincia que apenas supera los 700.000.
Hay varias preguntas en el aire sobre esto: ¿por qué ha sucedido? ¿quién lo ha consentido? ¿por qué una sociedad anónima deportiva sigue absorbiendo recursos públicos? ¿por qué alguien no mete mano al club y lo redimensiona para colocarlo al nivel de una empresa solvente y bien dirigida? ¿por qué en tiempos de crisis se toleran sueldos como los que paga ese equipo?
Dicen los que saben o pretenden saber de esto que la Real Sociedad genera muchos ingresos para Gipuzkoa. No seré yo quien lo ponga en duda, aunque en realidad no haya un estudio realmente serio y fiable sobre eso. El asunto es si ese presunto retorno está a la altura de lo que cuesta a las instituciones mantener a flote un club que se ha convertido, a grandes rasgos, en el amigo gorrón de Gipuzkoa. Se ha acostumbrado a pedir rondas que no puede pagar, y a dejar la cuenta para que Ayuntamiento de San Sebastián y Diputación pasen posteriormente por caja.
Como a los vicios enseguida se acostumbra uno, resulta que el club tiene ahora una deuda aproximada de 48 millones de euros, un desastre que se reparten solidariamente “grandes gestores” como José Luiz Astiazarán (un abogado del que no había oído hablar nadie, y que ahora preside la Liga de Fútbol Profesional, como reconocimiento al agujero que dejó tras de sí) o Miguel Fuentes (uno de esos jugadores mediocres de los que disfruta todo club que se precie y que tiene su condición de canterano como todo argumento para jugar).
En todo caso, ahora sólo queda esperar que se confirme el ascenso y que el club haya sacado lecciones de su paso por Segunda. La Real Sociedad se ha paseado por el abismo y sólo el dinero público la ha salvado de perderse en él. Mejor no tentar de nuevo la suerte, por lo que pueda pasar.
Euskadi: tres formas de entender la nada
Jun 5th
Hace unos días los vascos “celebramos” el trigésimo aniversario de la “capitalidad” de Euskadi en Vitoria. Las comillas no son gratuitas, puesto que en realidad esa condición no está refrendada con ese término en ningún documento. Así lo explicaba hace algunos días Emilio Guevara, antiguo diputado general de Álava, que revela en esta entrevista detalles jugosos del cambalache que llevó al Parlamento y al Gobierno Vasco a situarse allí.
Curiosamente, ésta era una condición “temporal”, a expensas de que Navarra se integrara en Euskadi. En ese momento, Pamplona pasaría a ser capital, más que nada por aquello de trasladar las instituciones más importantes al lugar en el que menos son demandadas. Una lógica muy vasca.
En todo caso, ésa es sólo una muestra de cómo funcionan las cosas en el entramado institucional vasco, una región formada por tres territorios históricos que manejan su dinero y funcionan a su aire, con el Gobierno Vasco como jovencísimo y a menudo poco eficaz árbitro conciliador.
Es cierto que la nuestra es una de las comunidades más prósperas de España, incluso en estos tiempos de crisis. Básicamente se debe a la capacidad de autogestión que otorga el Concierto Económico y por el tradicional empuje de los emprendedores vascos, unido a una tradición industrial que ha generado riqueza durante décadas. Pero no lo es menos que la cohesión entre territorios es más que dudosa en según qué temas. El baile de tranvías que hemos visto en los últimos años es una prueba: Bilbao se quedó el que se supone que era para Vitoria, que a su vez se apropió de los fondos presuntamente destinados al que se hubiera colocado en San Sebastián.
Aquí ya escribí en su momento sobre la vergonzosa ley electoral que da al voto de un alavés cuatro veces más valor que al de un vizcaíno o el doble que al de un guipuzcoano. Y eso es porque en Euskadi sigue vigente la visión territorial, por encima de las personas y del propio concepto de comunidad, región, país o como se quiera denominar el ente político que nos reúne. Tres formas de tirar del carro… en direcciones diferentes.
Chocolate Elgorriaga, años después
Apr 18th
Ayer compré una tableta de chocolate Elgorriaga. La primera desde hacía muchos años. Si no eres de Irun o no conoces la historia de esa marca, seguramente te parecerá irrelevante. Pero para los que hemos vivido en esa ciudad, Elgorriaga tiene un significado especial, un sabor añejo de recuerdos.
Su historia se remonta a mediados – finales del siglo XVIII, época en la que la familia que dio el apellido a la marca gozaba del reconocimiento por la exquisitez de los productos que elaboraba en su taller artesanal irunés. Ése fue el germen que daría lugar a la fábrica que construyó en la ciudad, para acoger la producción de la recién fundada Chocolates Elgorriaga S.A. En 1920, la marca se mudó a otra parte de Irun, para estrenar tres décadas después unas modernas instalaciones. No abandonaría esa zona hasta el cierre definitivo de la fábrica, en 1997.
A grandes rasgos, ésa es la trayectoria de Elgorriaga. Una marca que endulzó la vida de muchas personas durante más de 200 años, y que tuvo un final miserable a manos de una multinacional, que se desprendió de ella apenas 12 años después de haberla comprado. Así se sacrificaban docenas de puestos de trabajo en la época más dura que ha vivido Irun en los últimos tiempos, ya que el paro rondaba el 20% tras el cierre de las aduanas (un día escribiré aquí algo de las corruptelas menores de muchos funcionarios de aquel servicio, que se llevaban “regalitos” a casa para “aligerar” trámites a los transportistas). Pero sobre todo la ciudad recibía un golpe emotivo muy duro, por la pérdida de uno de sus estandartes históricos.
Sin embargo, resulta que Ruiz Mateos compró a precio de saldo la marca hace unos años y la ha vuelto a relanzar. Ahora esos chocolates se fabrican en Ávila y Palencia, y los puedes encontrar en cualquier tienda o supermercado. Ayer me encontré con ellos mientras buscaba otra cosa y se me ocurrió comprar una tableta. Era un chocolate rico, lleno de leche, almendras y recuerdos. De lo que fuimos y lo que renunciamos a ser.
Cámbiame ese cromo
Mar 9th
Hice mi última colección de cromos con motivo del Mundial de EE.UU. ’94. Tenía 16 años y ya empezaba a desengañarme del fútbol. Recuerdo esas últimas sensaciones de relativa emoción al comprar un sobre y comprobar si aparecían jugadores que aún no tenía, o si al menos los repetidos tenían pinta de ser canjeables en buenas condiciones con otros compañeros de clase. En cierto modo, fue uno de los actos de despedida de la niñez que biológicamente ya había dejado atrás, pero que emocionalmente aún coleaba a ratos.
Lo raro es que en realidad nunca fui de coleccionar cromos, sino más bien de jugar con ellos. Me gustaban las partidas que se organizaban en el barrio, el mercadillo de préstamos y donaciones, las asociaciones interesadas que duraban lo mismo que la buena suerte, o las triquiñuelas que a veces decidían el destino de tacos inmensos. Hasta no hace mucho conservé todos esos cromos, de hasta 14 temporadas diferentes, que habían ido quedando de año en año en una caja de latón que en su momento traía galletas. Hasta que un día los revisé con cariño, uno a uno, por última vez, y después los tiré al contenedor azul.
Había en ese taco un puñado de ratos memorables, unas cuantas rabietas, trampas inconfesadas e inconfesables, pero sobre todo la sensación de que la vida un día fue tan fácil como para que sólo me turbara el ánimo haber ganado o perdido una partida. Ahora sigo el fútbol de forma ocasional, y veo en los banquillos a algunos de los jugadores que estaban entre mis cromos en su momento de esplendor. Entrenan a chicos que son bastante más jóvenes que yo, y ya se me hace raro eso de decir que un jugador está mayor, teniendo en cuenta que voy camino de cumplir 32 años. El tiempo ha pasado por ellos y por mí, y esos cromos forman parte de recuerdos de un patio que ya ni siquiera es el mismo, igual que quienes jugábamos en él.
La mayor partida de mi vida me la llevé lejos de allí, en otro barrio, gracias a Juan José, del Cádiz, y a uno de Las Palmas cuyo nombre ya no soy capaz de recordar. Me fui a mi casa con una bolsa llena de cromos, triunfador y radiante. Nunca he vuelto a sentirme como aquel día.
Madrid – Irun, el AVE que espera
Jan 10th
Cada vez que tomo un avión para volver a casa, me encabrono durante unos minutos por pensar sobre ello. Coincide normalmente con los momentos en los que tengo que guardar cola para pasar los controles de seguridad en Barajas, donde la Guardia Civil te invita a que te quites cada vez más cosas para asegurarse de que no eres un terrorista. Zapatos, chaqueta, gorro y cualquier otra cosa que al personal de turno le pueda parecer susceptible de guardar algún peligroso explosivo. La dignidad va también en el paquete.
Y claro, pienso que volar es cada vez más humillante y asqueroso, pero también que en realidad ahora mismo no hay mejores opciones para llegar hasta Irun en un tiempo razonable. Puedes optar por meterte en un autobús que te dejará baldado para los dos días que pretendes pasar con los tuyos, tras cinco horas y pico de viaje revirado e incómodo. O también puedes tomar el tren, un Alvia que ha recortado en un par de horas las ocho que antes te costaba llegar desde Madrid. Y precisamente pensar en esto es lo que me cabrea. Porque en lugar de emprender una política de alta velocidad más racional que llevara a crear una L invertida para comunicar la frontera francesa desde Irun con Madrid, para despues tirar desde allí hacia Lisboa, y vertebrar la península, en este país se optó por una planificación chapucera y deslabazada de líneas rápidas sin continuidad geográfica.
El tramo inagural de alta velocidad en España se creó entre Madrid y Sevilla, con la excusa de la Expo de 1992. Alfonso Guerra, vicepresidente del Gobierno de la época y sevillano al igual que el entonces presidente Felipe González, justificó su construcción por la necesidad de comenzar por el sur, en lugar de por el norte, que ya tendría su oportunidad más tarde. Tras años de abandono, se ha recuperado el impulso para las líneas ferroviarias rápidas, y de hecho en Euskadi tenemos en marcha la llamada Y, que unirá los tres territorios históricos en poco tiempo y debería aligerar las castigadas carreteras vascas.
Entre tanto, en Euskadi seguimos esperando una alternativa ferroviaria en condiciones para poder viajar a Madrid, mientras se planifican tramos de alta velocidad por aquí y por allá. Lo razonable sería que para llegar desde Chamartín y la frontera francesa uno no tuviera que emplear más que tres o cuatro horas, y eso convertiría al tren en una buena alternativa ante las pérdidas de tiempo y las humillaciones recurrentes de los aeropuertos. Sería una buena noticia para el turismo que procede de Francia y también para quienes hacen muchos viajes de negocios a la capital.
Aunque claro, puestos a pedir, tampoco sería mala cosa que Renfe se decidiera a entrar en el siglo XXI mediante la reforma de su actual web, que no pasa de ser una auténtica mierda. Muy cara, eso sí.
Más lejos, más vasco
Dec 12th
Llevo ya siete meses trabajando en Madrid, lo que supone el mayor período de mi vida fuera de Euskadi de forma consecutiva. A lo largo de este tiempo he podido ver cambios curiosos en mí y en mi forma de ver la tierra de la que provengo, que se resumen en que quizás ahora me siento más vasco que nunca.
Supongo que no debe de ser un fenómeno aislado, y que a muchas personas les sucederá que no descubren lo mucho que aman un lugar hasta que dejan de estar en él. Porque las personas somos así y derrochamos a manos llenas lo que tenemos, mientras no paramos de pensar en lo que nos falta. Y el ejercicio lógico de cualquier emigrante es echarse a una nostalgia sana de vez en cuando y suspirar un poco por el lugar en el que nació o en el que tiene a sus afectos de siempre.
Al margen de eso, también es cierto que la Euskadi que yo dejé en mayo ya no es la misma con el paso de estos meses. Se han ido operando cambios, más o menos sutiles pero significativos a fin de cuentas, que demuestran que estamos en otra cosa. Al menos ahora hay un lehendakari que se preocupa más por las personas que por los símbolos, al que uno escucha más intervenciones dedicadas a los asuntos que realmente importan, en lugar de los conflictos eternos de banderas, idiomas y vainas varias que sirven fundamentalmente para distinguir entre galgos y podencos. Que no es lo mismo, por aquello del RH que decía Sabino Arana. Ésas y otras estupideces han supuesto el bochorno de cada día para los vascos que entendíamos la vida y la sociedad como un esfuerzo colectivo en aras del bien común y no una división permanente entre vascos de pura cepa y sucios maquetos.
Como hijo de gallegos, soy vasco como quien es de Talavera. Es decir, simplemente me siento de aquel sitio en el que crecí, sin echar al caldo más ingredientes que el apego por mi gente, el recuerdo de los lugares que echo de menos y la cultura que me es propia sólo mientras no me obligue a darle con ella en la cabeza a quien no la conoce. El nacionalismo tiene más que ver con gente obstinada en que seamos siempre diferentes y puros en un futuro que pasa por la mezcla, la diversidad y las uniones supranacionales.
Entre tanto, sigo desde aquí lo que va sucediendo allí. Sin ir más lejos, espero que algún día este lehendakari se atreva a meterle mano a la vergonzosa ley electoral que tenemos en Euskadi, que hace que el voto de un alavés valga el doble que el de un guipuzcoano y cuatro veces más que el de un vizcaíno. Tiempo al tiempo.
Cuando Euskadi se hizo juancarlista
Nov 22nd
Alfonso Guerra dijo al comienzo de la andadura del PSOE en el gobierno nacional aquello de que “a España no la va a reconocer ni la madre que la parió”. Y en Euskadi parece que también hemos emprendido ese camino. Poco a poco el gobierno de Patxi López y la mayoría socialista – popular en el parlamento regional van desmontando viejos lugares comunes que llevaban 30 años instalados en el imaginario vasco.
Las últimas iniciativas son muy representativas de este proceso: se invita a la Selección Española y a la Vuelta Ciclista a España a que regresen a Euskadi, y la EITB (televisión pública vasca) emitirá por primera vez el mensaje navideño del Rey. Sobre lo primero tengo sensaciones encontradas, porque sólo por la seguridad que habría que disponer para evitar problemas, a los vascos nos puede salir por un pico acoger un partido de España o una etapa de la Vuelta. De hecho, el fútbol me parece perfectamente prescindible en este caso. Pero sí me gustaría que la ronda ciclista más importante del país volviera a una tierra en la que este deporte es amado y practicado con pasión, y no en vano es el lugar de origen de muchos de los grandes de la historia de ese deporte en España.
Lo del mensaje del Rey es ya arena de otro costal. Siempre me ha parecido absurda la parafernalia que se monta al día siguiente en los medios sobre el discurso. A fin de cuentas se trata de algo aprobado, cuando no escrito, por el Gobierno. Así que nada de lo que diga el Rey se saldrá de la línea oficial, y aunque lo hiciera tampoco tendría mucho valor, en su posición de árbitro de funciones difusas y en todo caso poco agotadoras.
A veces, mientras el Rey hace su repaso del año que termina y habla de quienes tienen que trabajar para que los demás podamos disfrutar de “estas fechas tan entrañables”, se me ocurre fantasear con diferentes escenas imposibles: que anuncie que va a ceder un buen pellizco de los más de mil millones de pesetas que recibe de los Presupuestos Generales del Estado para causas sociales; o que declare concluida su misión y abierto el proceso para convertir este país en una república en la que todos seamos iguales; o que se haya achispado con alguna copa previa y cuente alguna de esas divertidas intimidades que a fin de cuentas son públicas aunque no publicadas. Entonces sí que merecería la pena que la EITB se hubiera subido al carro, y uno podría tragarse el espectáculo de Raphael o lo que le echaran el resto de la noche con una sonrisa.

![Reblog this post [with Zemanta]](http://img.zemanta.com/reblog_e.png?x-id=02ec485f-3eea-454a-8c21-9a257e27df97)
![Reblog this post [with Zemanta]](http://img.zemanta.com/reblog_e.png?x-id=237ab74c-1ecb-4b92-9bde-7f40a977d92a)
![Reblog this post [with Zemanta]](http://img.zemanta.com/reblog_e.png?x-id=9f235808-7fa0-45c2-b519-3ec8b65e9f00)





Dublin, Ireland
Últimos comentarios